El 12 de enero de 2010, Haití fue golpeado por un terremoto de magnitud 7.0, dejando en ruinas a Puerto Príncipe, la capital, y a otras ciudades cercanas al epicentro del terremoto. Desde entonces, el mundo entero se ha volcado hacia Haití y son innumerables las campañas y colectas llevadas a cabo en todos los países con el fin de ayudar a la población afectada. Sin embargo, los problemas no cesan, y ya se reportan manifestaciones violentas de las personas que carantes de agua, alimentos, servicios médicos, abrigo y vivienda, encuentran en la violencia una vía de escape para calmar su dolor y cubrir sus necesidades inmediatas.
En un país que ha quedado devastado por un sacudón de la Pachamama, si bien la ayuda inmediata es imperante, la cooperación debe continuar a largo plazo, pues es necesario reestablecer los sistemas de suministro de energía y agua potable, además de la necesidad imperante de recontruir escuelas y hospitales, y dotar a la población de un techo para vivir. Hasta cuándo durará la ayuda económica y humanitaria? Cuánto más resistirá Haití el duro golpe de la miseria y la falta de recursos? Podría ser este el momento de reconstruir el país dándole un enfoque que le permita tener un ingreso per cápita más elevado en el futuro? Podría tomarse como ejemplo a República Dominicana, país vecino que con las mismas condiciones geográficas tiene una mejor calidad de vida? Será que Haití, en donde se abolió el esclavismo desde 1804, siguirá esclavo de la miseria y de la dependencia de otras naciones?
Sea lo que sea, las donaciones seguirán siendo necesarias y si todo el mundo diera 1 dolar de su salario mensualmente, no solo se podría restaurar a Haití, sino mitigar la miseria que impera en muchos países de nuestra américa. Será que esto le conviene a las potencias mundiales?

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