Simón Gavirito llamó al Congreso: ¡A ver la reforma, la quiero firmar!
- Sí, repuso Corzo, pero antes yo debo, colgarle unos micos que han de pasar.
Buscaron entonces los conciliadores,
y dijeron: con ellos sí pasa pues son goleadores!
A Simon Gavira le gusta el senado,
y quiere volverse también senador,
ya hizo los méritos, sentado sentado,
firmó la reforma, y no la leyó !
Simón solo vio unas líneas del texto
y dijo: ¡Qué bueno! lo voy a firmar.
Si algo sucede siempre habrá un pretexto
y los colombianos tendrán que aguantar.
Se reunieron en casa de algún senador
y a puerta cerrada doce congresistas,
cuadraron los micos con gran estupor
para liberar los probos uribistas.
Hizo Simoncito una gran cagada
por la que ahora todos debemos pagar,
él le echa la culpa al ministro Esguerra,
que no vio la reforma que iba a pasar.
Ya los colombianos estamos con piedra
de estos sinvergüenzas que con su poder
han hecho de Colombia un país de mierda
y creen que por siempre nos van a joder.
Si fueran honestos ya habrían renunciado
Gaviria, Corzo y los conciliadores,
Colombia requiere de un nuevo Senado
que trabaje en función de sus electores.